31 enero 2020
Esquí: dos giros tácticos básicos
19 noviembre 2018
Masella encauza la nueva temporada 2018/19
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| Vista panorámica del Pla de Masella |
25 enero 2018
Fin de Semana de Esquí en Viella
Consideraciones técnicas de esquí por la práctica propia:
Resumen mnemotécnico (E.H.A.Lev.)
Esquíes: se refiere a llevar los esquíes juntos para cantear mejor con ambos.
Hombros: se refiere a llevar el hombro del monte más alto que el del valle; o lo que es lo mismo, el interno a la curva más alto que el externo a la curva.
Actitud: siempre se desglosará en mirar bien hacia adelante, seguir la línea de caída, y focalizar la atención cinestésica en los pies.
Levantar: se refiere a levantar las piernas, extensión de las mismas, ya que bien de pie se gira fácilmente.
30 enero 2016
Canteo del esquí interior
03 noviembre 2015
Caravanas Turmo
08 noviembre 2010
Excursión a Rupit
09 diciembre 2008
Puente de la Constitución en Madrid
13 noviembre 2008
Empuriabrava
13 octubre 2008
Aquí reside la felicidad
06 octubre 2008
Cardona
08 mayo 2008
Sant Miquel del Fai
03 abril 2008
Tárraco
   1.-Museo y Necrópolis Paleocristiana.
   2.-Muralla romana.
   3.-Conjunto del Fórum Provincial y arcos del Circo romano.
   4.-Anfiteatro.
   5.-Fórum de la Colonia.
   6.-Acueducto (cerca de la AP-7).
   7.-Torre de los Escipiones (al lado de la N-340).
   8.-Pedrera del Médol.
   9.-Villa romana dels Munts (Altafulla).
   10.-Arco de Bará (Roda de Bará).
   11.-Villa romana de Centcelles (Constantí).
14 febrero 2008
Cosmocaixa Barcelona
27 diciembre 2007
París, por fin
05 diciembre 2007
Vic
13 agosto 2006
Barcelona, paseo al atardecer.
     Hay veces en las que uno no sabe qué hacer un domingo por la tarde. Y más un domingo de esos del mes de agosto en los que casi todo el mundo está de vacaciones y tú tienes dentro del cuerpo esa desazón tan peculiar porque tienes que ir a trabajar al día siguiente.
     La sobremesa la hicimos como siempre. Después de comer y de arreglarlo todo, nos echamos en el sofá y entramos en el sopor ese que te hace dormir aunque no quieras. Yo ya la había avisado de que aquel domingo iríamos a toda costa a dar una vuelta por Barcelona; pero ya se sabe lo que pasa cuando se cae en el sofá después de la comida... Así, los dos dormidos, ya veía abortada la salida aquella tarde hasta que en un esfuerzo casi sobrehumano azucé a mi compañera para que saliéramos a pasear por Barcelona y en concreto por el Port Olímpic.
     Después de arreglarnos, cogimos nuestro ya entrado en años vehículo particular y nos enfilamos por la autopista C-58 hacia la Ciudad Condal. El tráfico no era especialmente intenso pero tampoco tan liviano que hiciera ni siquiera pensar que estábamos en el mes escogido por excelencia por los españoles para disfrutar de sus vacaciones. Entrando en Barcelona los paneles indicativos de la autopista comunican que el acceso a la Ronda Litoral está cortado. En un principio pensamos que era un fastidio porque estamos acostumbrados a ir por ese camino cuando vamos al Port Olímpic; pero enseguida nos damos cuenta de que es una oportunidad para entrar por el camino de toda la vida a Barcelona desde el norte de la ciudad. Es decir, por la Avenida Meridiana. Hacía mucho tiempo que no íbamos por ahí. También están en obras por la construcción de los túneles del tren de alta velocidad, el "AVE"; aunque enseguida nos vamos acercando a la Plaza de las Glorias Catalanas, muy cambiada por cierto desde la construcción de la imponente y llamativa Torre Agbar. No quisimos pasarla de largo sin hacerle una foto.
     Al llegar a la zona de la Villa Olímpica no se puede negar que lo más impresionante es la estampa poderosa de las dos torres, la Torre Mapfre y la Torre Arts. Conseguimos aparcar el coche en una calle cercana y comenzamos nuestro paseo por el Port Olímpic. Es muy bonita esta zona de la ciudad con sus barcos amarrados en el puerto y todo ello circundado de confluidos bares, restaurantes y locales musicales. Mi mujer y yo paseamos por el espigón y nos entretenemos con las vistas del mar, del paisaje urbano, de las gentes ociosas, de los barcos, de las gaviotas, etc. Ha sido una buena idea el pasear por aquí.
     El atardecer avisa de su llegada cuando el sol en su recorrido tropieza con la fachada de una de las dos torres y se provoca la sombra encima del Port Olímpic. Nosotros tampoco queríamos hacer mucho más que dar una vuelta y tomar una cerveza fresquita para despejarnos un poco y tomar el aire. Al caer el sol, se provoca un juego múltiple de sombras y tonalidades que hacen muy apetecible el practicar el arte de la fotografía. Así que saco mi cámara y tomo unas cuantas instantáneas de toda la zona. Cuando acabo no me satisfacen mucho pero cuando las vi en el ordenador, me parecieron bien bonitas y entonces me decidí a hacer este articulín.

     No he querido hacer alarde de literatura ni tampoco de proselitismo turístico. Lo único que he querido es plasmar por escrito algo tan sencillo pero no por ello menos bello que la felicidad de un paseo con mi mujer por una de las zonas más bonitas de la ciudad donde nací.      Ya se sabe, el filósofo ha dicho en más de una ocasión que la felicidad, la verdadera, radica en ser conscientes de los sencillos buenos momentos y agradables cosas que nos pasan cada día. Sólo era un legítimo intento de ser feliz; esta tarde creo que lo he sido.
05 marzo 2006
Domingo Baturro
Zaragoza va a ser el próximo destino turístico de nuestra familia viajera. Así, cuatro componentes de la familia, de los ocho o nueve que son en total, convienen en organizar una singladura a la capital del Ebro. Nuestros amigos son: Adrián, de sesenta y seis años de edad; Miriam, de sesenta y ocho y esposa del anterior; Pedro, de treinta y ocho e hijo de los dos anteriores; e Isabel, de treintaiún años y mujer de Pedro.
Quedan en empezar su excursión a las nueve de la mañana; aunque después acuerdan salir una hora antes ya que el trayecto a Zaragoza tarda unas tres horas en hacerse y todo para aprovechar al máximo el día. Así pues, quedan a las ocho en punto en la cafetería del área de servicio del Llobregat en la autopista AP-2. Llegan primero Isabel y Pedro en su coche; que mientras esperan toman un pequeño desayuno compuesto por bollería recién hecha, café y leche calientes. A los veinte minutos ven venir a Miriam y Adrián que, después de disculparse por el retraso, acuerdan con Isabel y Pedro que sería mejor y más económico el ir con un solo vehículo. Al fin van todos en el coche de Pedro.
Ya en ruta y a medida que se deja atrás la provincia de Barcelona; el paisaje se hace más agreste y con una vegetación menos densa pues vemos que nos vamos adentrando más y más en las comarcas de Lérida que si bien, histórica y culturalmente, tienen grandes lazos de identidad con el resto de Cataluña; en lo que se refiere a su geografía y actividades económicas, se parecen mucho más a sus vecinas tierras de Aragón. Del resto del recorrido solamente cabría mencionar, en primer lugar, el sabroso almuerzo que los Viachán deciden hacer bien adentrados ya en tierras leridanas; a las once menos veinte minutos se detienen para ello y las viandas de su yantar son algunos bocadillos de pan de mantequilla rellenos de jamón y otros embutidos, acompañado todo ello de un poco de vino tinto y unos refrescos. Y en segundo lugar, el paso por debajo del sencillo pero significativo arco del meridiano de Greenwich que nos indica muy a propósito la longitud geográfica 0º y que al traspasarlo vamos del Este al Oeste del globo terráqueo.
Llega un momento en el que el tráfico de vehículos se va haciendo más intenso; lo que nos hace ver que ya nos hallamos muy cerca de la capital maña. Efectivamente, pasados los desvios de los polígonos industriales de la Cogullada y de Malpica, se ve ya la gran masa urbana de edificios de la ciudad baturra que alberga en su seno unas 700.000 almas.
     Es entonces cuando Adrián se dirige a su hijo Pedro y le indica por dónde tiene que desviarse para adentrarse en el corazón de la ciudad.
-Adrián: "Pedro, desvíate ahora por la salida de la Avenida del Pilar y sigue todo recto hasta llegar al puente del Ebro y luego ya te iré indicando..."
En su mención al "puente del Ebro", Adrián se refiere en concreto al puente llamado de Santiago, de moderna construcción, y que antecede, según el curso del río, al puente Romano que como su nombre indica fue construido por los fundadores latinos de la Colonia Caesar Augusta. Pasado el puente, se dirigen por la avenida César Augusto hasta la Puerta del Carmen para cambiar de sentido ya que el aparcamiento subterráneo donde quieren dejar su coche queda en el lado izquierdo, según la marcha, de la avenida nombrada. Una vez en el interior del garaje, estacionan su automóvil en la plaza 171 del segundo nivel.
Ya en el exterior, los Viachán comprueban el gran fresco que hace a pesar de que ya son las doce del mediodía. Van paseando en dirección al Ebro por la Avenida César Augusto y van disfrutando de los bellos edificios que en esta calle principal se encuentran; ejemplos significativos son la fachada del Hotel Avenida y muy especialmente la estructura del Mercado Central que, según Eduardo, vigilante del garaje de las inmediaciones del mercado, tiene ciento cuatro años de antigüedad, su estructura se sustenta en columnas de fundición pintadas de color verde y está pendiente de remodelación para julio de este año ya que su planta sufre deformaciones debido a corrimientos subterráneos.
     Eduardo se pone algo "pesado" y Adrián y Pedro, que se habían entretenido a charlar con él, le dicen que han de continuar su recorido.
-Eduardo: "Yo controlo mucho este garaje pues últimamente andan por aquí dos que no paran de intentar hacérseme dos coches. Pero yo erre que erre detrás de ellos. Si van para una punta, yo ahí detrás; si van pa el lado del Pilar, yo pegaico a ellos como una lapa. Al final mi canso y aviso a la policía y vienen dos de paisano y les digo donde están y lo que hacen hasta que los detienen y se los llevan pa comisaría..."
-Pedro: "Tenemos que seguir que, si no, nos dan las uvas y no vemos nada de la ciudad."
     -Adrián: "Venga, señor. Gracias y hasta luego..."
     -Eduardo: "Hasta luego..."
-Isabel: "¿Os habéis dado cuenta de que hay muchas mujeres con abrigos de piel muy bonitos?"
-Miriam: "Sí, es verdad; las mañicas van muy arregladas..."
     -Pedro: "¿Habéis visto cuánta gente?"
     -Miriam: "En Zaragoza, la gente es muy devota."
Les sorprende la gran afluencia de personas de todas las edades y el ambiente tan social. En cuanto a la arquitectura no se pueden dejar de fijar en los grandes pilares casi cuadrados que sostienen los cimborrios de las cúpulas. Ya cerca de la imagen de Nuestra Señora del Pilar, conocida aquí como "La Pilarica", se agolpan los creyentes y devotos que le dedican sus plegarias y promesas. Los Viachán dan punto y final a su visita al templo dedicando unos cirios a la Virgen con sus correspondientes votos y también recibiendo la comunión todos ellos a excepción de Adrián.
     -Adrián: "¡Bah, yo no comulgo; a mí nunca me han gustado los curas...!"
     -Miriam: "¡Hereje, más que hereje! ¡Hay que ver este hombre, eh, lo hereje que es!"
     Ya en la Plaza de San Bruno pueden disfrutar del mercadillo de pinturas, antigüedades y objetos de recuerdo que hoy domingo allí se ha establecido y todo ello es aderezado con las melodías de Johan Sebastian Bach que dos músicos extranjeros están interpretando en uno de los soportales de la plaza al tañer suavemente su violín y su violón.
Los Viachán ahora no tienen prisa, están a gusto en Zaragoza; se entretienen y pasean lenta y plácidamente por las calles Palafox y Deán. Justo aquí se paran frente a la taberna-bar "Arco del Deán" y es que nuestros amigos ya tienen algo de apetito; pero este local es pequeño y está repleto de gente como suele suceder en Zaragoza a esas horas del mediodía. A propósito, el Deán era una alta dignidad en la villa barroca del siglo XVIII y en la jerarquía eclesiástica de la época ostentaba la jefatura del cabildo de la capital, inmediatamente después del Prelado de Zaragoza.
Siguiendo su deambular, siempre por los alrededores del edificio de La Seo, llegan a dar con el típico establecimiento llamado "El Maño" especializado en frutas de Aragón y objetos aragoneses de recuerdo. Compran, así pues, algunas postalicas de la Virgen del Pilar y tres o cuatro bolsas de "adoquines" que son caramelos muy ricos envueltos en papeles decorados con imágenes de la Virgen del Pilar y con una pareja de mañicos. La curiosidad de estos dulces es que en el interior del envoltorio llevan impresas algunas graciosas palabras relativas a la ciudad maña. Valga a modo de ejemplo la transcripción de las siguientes:
     -Adrián: "Siempre he querido visitar La Seo. ¡Mira que he estado veces en Zaragoza; y por unas cosas u otras, nunca la he podido ver...! Es una de las cosas que no quiero dejar de hacer y hoy es la mejor ocasión."
Estando de acuerdo todos con la propuesta, van de nuevo en coche hasta la Catedral Metropolitana de la Seo del Salvador, más conocida popularmente y de forma sencilla como La Seo. Acceden por la puerta habilitada para las visitas turísticas llamada de San Bartolomé y una vez pagadas las cuatro entradas al recinto, se adentran en el espléndido edificio religioso. La primera impresión que les da es de lujo y la segunda de un gran estado de conservación y restauración.
     -Isabel: "Me parece incluso más bonito y más lujoso el edificio de La Seo que el del Pilar y en cambio es mucho más famoso y popular el segundo que el primero."
Y como todas las cosas de este mundo son finitas, también el viaje familiar acaba terminándose. Bien seguro que a los Viachán se les habrá hecho un poco pesado pues realizar seiscientos kilómetros en coche y estar todo un día de aquí para allá no es cosa liviana según le parece al cronista de este viaje; pero mereció la pena y con creces pudiendo ser cierto que Zaragoza es, sin duda, ciudad Cesárea y Augusta donde las haya.
11 enero 2006
Excursión a la Mola

     El Sol empieza a acariciar la verde vegetación y en su incipiente ascenso forma grandes sombras mezcladas con intensos reflejos de luz. Empieza la caminata. Enseguida nos enfilamos al Camí dels Monjos y empezamos a notar en nuestras piernas la pendiente de este tramo inicial que sin duda es uno de los más duros del recorrido. No llevamos ni veinte minutos de excursión y ya podemos divisar las extraordinarias formaciones rocosas en forma de "rascacielos adosados unos a otros". Este paisaje se forma debido a la diferente dureza de la roca y la tierra que la envuelve añadiendo los siglos y siglos de desgaste producido por el agua en su versión líquida y sólida; esta última al desgajar literalmente secciones de roca cuando debido a las bajas temperaturas se hiela en el interior de las grietas de las formaciones rocosas y el líquido elemento las fractura internamente en su proceso de congelación al aumentar de volumen.
     Seguimos subiendo, llevaremos una media hora de camino... El desnivel se hace considerable y ya empezamos a ver grandes vistas del entorno. No podemos dejar de hacer mención de la imponente vista al oeste de la montaña del macizo rocoso de Montserrat que efectivamente parece una gigantesca sierra de piedra colocada sobre una llanura que, si cabe, hace aún más grande su majestuosidad. La formación geológica de Montserrat es similar a la de La Mola aunque en el primer caso la tierra blanda desapareció hace mucho tiempo debido al efecto erosivo y la gran altura de las formaciones rocosas le dan ese aspecto majestuoso y misterioso.
     A lo largo del camino y entre grandes vaguadas sembradas de intensa vegetación, sobresalen grandes montículos rocosos aislados que le dan al paraje una belleza muy peculiar. Estas formaciones no están peladas del todo y nos recuerdan, al mostrarnos la vegetación que albergan, que todavia están en un proceso intermedio de erosión sobre todo si las comparamos con las de Montserrat.     La vegetación de La Mola es mixta y es de naturaleza mediterránea con sus extensos bosques de pino y también densas agrupaciones de encinas y otros árboles.
     Ya no tenemos apenas frio a pesar de que la temperatura ambiente no debe superar los dos o tres grados. Seguimos subiendo y mirando abajo en dirección este podemos observar unas caprichosas agujas de roca jalonadas de islotes de vegetación. La primera sensación que me da esta vista es de un gran vértigo unido después a un agradable sentido de la grandeza de la naturaleza y de su inmensa belleza... Al seguir caminando y dejar atrás esas formaciones tan peculiares, descubrimos una cueva formada por la superposición de dos gigantescos bloques de roca. Tiene unos cuatro o cinco metros de altura y su profundidad horizontal debe ser de unos seis o siete metros. Mi padre en principio no quiere venir a verla pero después accede y se queda bastante sorprendido. Ambos, padre e hijo, comentamos que dicha formación nos serviría muy bien de refugio en caso de que el tiempo cambiara repentinamente y llegara a llover o nevar.
     Llevaremos tres cuartos de hora caminando. Nos hemos parado en un par de ocasiones a descansar y la caminata se va haciendo cada vez más agradable ya que las pendientes son cada vez menos pronunciadas y los senderos se hacen más anchos y mejor empedrados. Nos sorprende en una zona de la montaña encarada al norte y muy sombria por ello, un pasadizo cubierto de densa vegetación que está perfectamente empedrado. Al parecer, este tipo de obras que salpican todo el recorrido fueron realizadas por los monjes que regentaron el monasterio. Al no tener otro tipo de locomoción, la mejor manera de hacer más llevadero el ascenso era pavimentar de piedra los numerosos caminos que llevan a la cima. También nos llama mucho la atención en este tramo del viaje el hallazgo de un portal de Belén construido debajo de la protección de una roca plana, semivolcada. Debajo del lecho de musgo donde se asienta la escena del nacimiento del Señor, hay un interruptor de luz. Yo, curioso, lo pulso y con gran asombro compruebo que funciona y entonces una regata de pequeñas bombillas se encienden mezclando así la belleza de la naturaleza y la de la técnica humana. Mi padre y yo comentamos la originalidad y la forma de construir este Belén en plena montaña de La Mola.
     A esta altura de la montaña y en varios giros de los incontables senderos que ya hemos dejado atrás, podemos ver más y más cerca el monasterio que corona nuestra montaña. Sí, nuestra montaña, porque después de algo más de una hora de marcha ya nos sentimos perfectamente integrados en ella y en la Naturaleza que invade todo nuestro ser. Siento que mis fosas nasales están perfectamente despejadas y puedo ahora respirar con una intensidad inusual que a la vez me hace sentir los variopintos aromas y olores de la vegetación de la montaña, de su tierra y de su aire... Ya no nos sentimos abrumados por toda la masa montañosa que al inicio del viaje nos hacía recordar que no somos nada separados de la Naturaleza y que debemos olvidar el precepto renacentista de que el hombre es el centro de todo el Universo. Ahora nos sentimos como jinetes encima de sus caballos en perfecta armonia y formando una sola formación. La montaña nos ha absorbido y formamos parte de ella.
     Por fin, los dos pisamos el trecho de camino de piedra y cemento que ya nos sube hasta la pequeña planicie del monasterio. Son unos trescientos metros que ya no nos parecen casi nada después de la hora y media de singladura. Andamos ansiosos por alcanzar la esperada meta no sin antes otear hacia el norte y a lo lejos la espléndida postal de montañas nevadas que nos ofrece en esta época del año el Prepirineo catalán. ¡Ya está, llegamos!; nuestra cota es de unos 1100 metros de altitud. Nos paramos un instante para dar un golpe de vista de trescientos sesenta grados: al sur, Collserola y los destellos del mar Mediterráneo como si fuera un mar de espejos; al norte, el ya mencionado Prepirineo; al este, la vista imponente del Montseny; y al oeste el también mencionado, varias veces, espectáculo de Montserrat.     Hemos conseguido nuestro propósito y nos introducimos en el bar-restaurante del monasterio para realizar un merecido almuerzo. Un par de bocadillos, algunos frutos secos, un café y una infusión ponen fin a nuestro ascenso. Nos sentimos satisfechos; aunque aún nos queda otra hora y pico de descenso. Este viaje se ha acabado pero muchos más esperan para que sigamos disfrutando de nuestra Naturaleza y de nuestros paisajes aquí y allá por todo este mágnifico planeta Tierra que se nos ha regalado. Gracias.










