05 abril 2009

Compro, luego existo

Antes de nada, decir que la frase es propiedad intelectual de mi mujer, que una vez la ha pronunciado, me ha dado la inspiración para escribir esta ingeniosa nota bloguera.

Compro, luego existo... Si René Descartes, hubiera vivido en cualquiera de nuestros dos siglos últimos, y no entre el XVI y el XVII como lo hizo, seguramente habría reformulado su clásico "Cogito, ergo sum", por el "Compro, luego existo" de mi mujer.

Acertadamente, esta aseveración filosófica tan actual puede ser inferida empíricamente, cuando cualquiera, un fin de semana cualquiera, se acerca a un centro comercial de nuestras grandes ciudades y comprueba como hoy en día el ciudadano medio de cualquier país desarrollado no sabe otra cosa qué hacer para llenar su ocio, que acudir a los centros comerciales a consumir.

Supóngase como experimento comprobador e ilustrativo el siguiente: imagine que un sábado por la tarde se decide a dar un paseo con su esposa y sus hijos. ¿Se ha parado a pensar que en cuanto se ponga en marcha va a tener que coger el coche, echar combustible, pagar el aparcamiento del lugar de destino, comprar alguna cosa, la que sea y por inútil que sea, invitar a sus hijos y mujer a cenar algo, aunque sea una hamburguesa y unas patatas fritas, etc. etc.? O sea gastar, consumir y más consumir...

Si no sigue esa pauta de comportamiento, estoy casi seguro de que usted y sus familiares podrían haber elegido como actividad de ocio otra cosa, como por ejemplo darse un paseo, nada más. Pues casi seguro también, que si así obrara, al final de ese sábado hipotético tendrían usted y los suyos un sentimiento de vacío grandísimo, se sentirían insignificantes, o sea nada, o sea como si no hubieran existido durante ese lapso de tiempo. De todo lo cual, al final del experimento, se colige que en esta sociedad que nos ha tocado vivir, "si compro, existo".

Sí, nuestra civilización es tan consumista y capitalista, que si no consumes y no compras, es como si no existieras, como si no estuvieras en esta sociedad. Sin embargo, este consumismo no nos hace más felices, -aunque parezca momentáneamente que sí cuando adquirimos algo nuevo-, ni nos hace más plenos como personas y seres humanos... ¡Ojalá! que en este nuevo siglo XXI que nos ha tocado vivir a todos, la civilización occidental vaya cambiando hacia un tipo de sociedad en la que, aun teniendo en cuenta la satisfacción básica de las necesidades materiales de cualquier individuo, también se tengan en cuenta otras necesidades, casi siempre más importantes que las materiales, como la de sentirse persona y no un simple cliente más, como la de no sentirse solo y aislado en una inmensa masa multitudinaria de público, o un mero número de cuenta corriente bancaria de donde el estado saca sus impuestos para sufragar los gastos públicos, y tantas otras.

Para cambiar esta situación y como está de moda actualmente, "si queremos, podemos".

12 comentarios :

TEMPLARIO dijo...

Definitivamente nunca habia pensado las cosas de esa manera, pero creo que tiene una gran dosis de Verdad.

Bueno, había oido en las noticias (de México) que hablaba sobre la crisis y las nuevas dinámicas de pareja; mencionaba explicitamente que debido a la crisis económica, al desempleo y a la falta de dinero muchas parejas comenzaban a separarse. Es decir, que si andabas sin dinero ¡corrias el riesgo de perder a tu pareja!... ¿que cosas no?.

En fin, algunas personas valoran más el dinero que a la persona misma, afortunadamente no todos somos iguales. Un saludo.

Ignigo dijo...

La verdad es que como sabes Andybel yo no tengo familia, así que esos planes que comentas de pasar la tarde en el centro comercial no van conmigo, pero es que además yo huyo de esos sitios por una razón muy simple.

Me agobio en aquellos sitios cerrados en los que hay mucha gente, enseguida comienzo a ponerme nervioso, sudar e incluso marearme si hay demasiada gente, así que solo acudo a los centros comerciales cuando realmente necesito comprar algo, y en esos casos voy directo a comprar lo que necesito.

Como ejemplo te diré que cuando necesito pantalones no voy a un centro comercial a buscar algún pantalón que me guste, simplemente voy, entro en la primera tienda de pantalones de caballeros y compro el que más me guste o el que menos me disguste, rara vez entro en una segunda tienda.

El rincón de Chiriveque dijo...

Andybel, has planteado un tema interesante. Quisiera aportar que el consumismo se basa en la perpetua insatisfacción, para que la persona tenga que seguir comprando y comprando para una felicidad que nunca logrará.

El sistema capitalista está montado de esta manera, no se puede hacer mucho más al respecto. Mañana subiré un vídeo a mi blog con una aportación de Pío Baroja al tema. Un abrazo.

C.C.Buxter dijo...

Ante todo, me declaro un no consumista empedernido: huyo de las aglomeraciones, apenas compro nada, ni siquiera tengo tarjeta de crédito... Y por cierto, ello no me hace sentirme vacío ni insatisfecho, por una simple razón, y es que no "necesito" comprar más y más cosas. Más bien, el apartarse del consumismo lo que hace es que uno pase a ser considerado un bicho raro.

Nunca he entendido a la gente que disfruta comprando cosas, y por eso no estoy del todo seguro de que eso no les haga felices a su manera; nos guste o no, hay personas que disfrutan estrenando vestido, comprándose un móvil cada seis meses o luciendo coche nuevo. ¿Por qué ha de ser esa felicidad más vacía o falsa que otras? No lo tengo del todo claro; al fin y al cabo, puede decirse que, todo lo que hacemos, obedece en último término a un objetivo: ser felices.

Por otra parte, el ansia por tener cosas (cosas "nuevas", añadiría yo) lleva, paradójicamente, a la adoración de lo "gratis": si comprar es importante, mucho más es conseguir algo a cambio de nada, aunque sea inútil. En mi época universitaria me acostumbré a que en la explanada de entrada a la facultad se formasen aglomeraciones de estudiantes que intentaban conseguir una muestra gratis de lo que fuese: un actimel, un Red Bull, un sobre de macarrones precocinados, preservativos de partidos políticos... daba igual lo que ofreciesen, lo importante era que no había que pagar por ellos.

Andybel dijo...

.-TEMPLARIO: Bueno, sí es verdad que hay personas que valoran más el dinero que la propia pareja; y claro, así les va luego, porque una separación, se deba o no a lo económico, no deja de ser un fracaso personal...

.-Desde luego, afortunadamente no todos somos iguales. Yo por ejemplo, trato de lograr la felicidad en lo personal, en lo intelectual y a veces en lo espiritual.

.-IGNIGO: A mí me daban los mismo síntomas que a ti, hace unos años atrás, antes de estar casado. Cuando tengas mujer, ya verás lo que les gustan las tiendas a algunas, y créeme, al final te doman y te llevan a las tiendas por cjns... Pero, claro, yo al final, siempre incido en mis gustos y al final acabamos o en un restaurante o en el cine. ja, ja.

.-En cuanto a lo que dices de los vaqueros, a mí me pasa lo mismo, aún hoy: me pongo a sudar si tengo que probarme muchas prendas, me pongo muy nervioso; así que lo que hago habitualmente, es ir a una tienda de confianza -que por cierto sí que está en un centro comercial- y cuando llego el empleado, que ya me conoce, me saca el pantalón de mi talla que yo previamente he elegido, me pruebo sólo ese modelo, y ya está...

.-¿No es fantástico?

.-CHIRIVEQUE:Pues ya veremos todos los participantes de esta pequeña comunidad bloguera lo que nos ofreces al respecto.

.-La ilusión de felicidad es momentánea, y por supuesto el capitalismo crea la necesidad, la que sea, para luego explotarla, entrando el individuo consumista en una espiral de insatisfacción tendente siempre a la consecución última de una felicidad lejana, que nunca llega, si no se vuelve a comprar una y otra vez...

.-CHARLIE: Creo que si consumiéramos sólo cosas verdaderamente necesarias, seríamos más felices.

.-Creo que no es más feliz el que más tiene, sino el que más necesita.

.-Dices que no entiendes que la gente que compra algo nuevo que le hace ilusión, sea feliz a su manera. Yo lo que no entiendo es como pueden ser tan simples que se dejan engañar por la vana y efímera ilusión de haber sido felices por haber comprado algo nuevo, que a los dos días ya ni siquiera se acuerdan de eso que han comprado, ilusión vana ilusión...

.-Caso distinto, es aquel del comprador que necesita algo verdaderamente, y si no lo compra no se puede realizar como persona o como profesional, y lleva tiempo haciendo un esfuerzo para conseguir aquello que necesita. Al final, lo consigue, lo compra, y sigue siendo indefinidamente feliz con su adquisión porque realmente la necesitaba y su vida ya no es igual que era antes de la adquisición... No sé si entiendes mi posición.

.-En cuanto a la idea que apuntas de la adoración por lo gratis, estoy totalmente de acuerdo; además, te diría que es una de las causa por las que el sistema capitalista fomenta la delincuencia, ya que ¿qué es robar, hurtar, o estafar, sino adquirir algo por otros medios no lícitos según nuestras costumbres y leyes...?

.-El capitalismo exacerbado no puede ser nunca bueno. Que conste que no soy anticapitalista acérrimo, pero sí moderado; creo que el capitalismo es bueno si es moderado, si satisface a una mayoría de la población de una sociedad dada, sus necesidades más perentorias y básicas, y si el estado interviene en todas aquellas áreas de necesidades básicas para el funcionamiento de una sociedad como pueden ser sanidad, seguridad exterior e interior, finanzas públicas, infraestructuras, etc.

.-Saludos a todos y gracias por vuestros comentarios que siempre amplían mi visión del tema propuesto. Gracias.

lol@ dijo...

¿Existe fórmula para la felicidad? ¿es más feliz el que más cosas cosecha?.Creo que es totalmente subjetivo y, personalmente me siento muy feliz cuando me siento en mi terraza a relajar la vista con las nuevas plantas adquiridas la semana pasada, por no decir que también me encuentro más a gusto leyendo un libro en la terraza mientras escucho el sonido del agua de la fuente que también compré hace unos años en Breda.
Que por ello voy a ser más feliz que otra persona, seguramente no, pero me basta con medir la mía y con estas cosas me siento mejor que sin ellas.
Los centros comerciales no me producen ninguna satisfacción especial, pero puedo estar en ellos sin sentirme mal, aunque prefiero las tiendas especializadas.

Que vivimos en una sociedad capitalista y consumista es claro, pero, cada uno pone su granito de arena para que el sistema se mantenga. Los hay que no pueden pasar sin comprar libros, o CD´s , ropa, joyas, zapatos, un sinfín de cosas que a cada uno en su medida, le produce su propia liberación de endorfinas. Que más da lo que se compre y cuando se compre, cada cual que busque y mantenga su felicidad como más le guste y le convenga!!

Andybel dijo...

.-LOL@: Es cierto, cada uno busca su propia felicidad, cada uno a su manera.

.-La producción industrial masiva y el capitalismo moderado nos ha dado, a la mayoría, unas condiciones materiales básicas para el desarrollo del individuo en sus facetas intelectivas y emocionales. Eso es cierto, y a ello le debemos, en gran parte, nuestra felicidad, aunque sea subjetiva para cada uno.

.-Sin embargo, a niveles extremos, el capitalismo y el consumismo descontrolados, nos llevarán seguro a mayor insatisfacción e infelicidad; y lo que es peor, a una esclavitud del sistema consumista, donde el comprar no tiene fin en aras de la búsqueda inútil de una satisfacción total que nunca llega...

.-Gracias por tus comentarios tía y los mejores deseos para la salud del tío.

lol@ dijo...

.- Gracias Andybel.

Estoy totalmente de acuerdo contigo.
Gracias por tus recuerdos y tus deseos de mejora a tu tío. Hoy le han quitado los puntos y,ahora le toca empezar la rehabilitación.
Un beso.

lol@ dijo...

.- Hola Andybel, estoy haciendo una prueba pues he encontrado mi blog de mis mascotas gatitas.
Lo que pasa es que se ha borrado de la Web y,la búsqueda para mi es mas difícil.
buenas noches,un abrazo.
Lol@

Andybel dijo...

.-LOL@: Pues no, acabo de entrar en tu blog y no he tenido ningún problema.

.-Saludos.

Martín Grosz dijo...

Yo propondría como lo ideal seguir el siguiente principio: "consume únicamente lo que te sirva para satisfacer una necesidad verdadera que tienes". El problema, como dijo Andybel, aparece cuando uno comprar para satisfacer la necesidad de comprar. Es decir, el consumo debería no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio para satisfacer otras necesidades... Y me parece también que uno puede ser más feliz si su concepción de la felicidad no hace que ésta dependa de la posesión de bienes. Hablamos, claro, de una situación en la que las necesidades básicas están cubiertas, cosa que no ocurre para gran parte de la población mundial.

Saludos!

Andybel dijo...

.-MARTÍN: Totalmente de acuerdo con tu posición, aclarando que dichos preceptos son aplicativos al mundo desarrollado.

.-Desde otras zonas de la Tierra menos desarrolladas, nuestras explicaciones podrían ser casi ofensivas...

.-Saludos y gracias por vuestros comentarios.